¿Deben los sistemas escolares contribuir a la igualdad o desigualdad social? - Análisis de artículo
Revisión crítica
del artículo: Lupton, R. (2005). Social
justice and school improvement: improving the quality of schooling in the
poorest neighbourhoods. British Educational Research Journal, 31(5), 589-604.
Introducción
Ruth Lupton, la autora de este
artículo, es profesora de educación en la Universidad de Manchester en Inglaterra
y directora de la Unidad de Análisis del Crecimiento Inclusivo; programa cuyo
objetivo es comprender las relaciones entre el crecimiento económico y la
reducción de la pobreza en las ciudades. Las áreas de especialización de Lupton
son pobreza, inequidad, educación y
justicia social (The University of Manchester, 2017). Dentro de este artículo,
Lupton se enfoca en encontrar el vínculo entre la calidad educativa de las
escuelas y el contexto en el cual éstas operan. Puesto que afirma que todos los
estudiantes deben tener acceso a la misma calidad de procesos institucionales.
Sin embargo, las escuelas en los sectores más pobres tienen una tendencia a ser
adjudicadas de proveer menor calidad educativa.; lo cual limita la existencia de
la justicia y la equidad social en la educación. Es así, que el presente
artículo, comprende un estudio cualitativo de cuatro escuelas en Inglaterra que concluye en que los contextos con mayor
pobreza ejercen una presión de impacto negativo en la calidad educativa, y que
su reconocimiento es clave para la creación de políticas que apunten hacia la equidad
en la educación (Lupton, 2005). Este artículo, a pesar de su muestra limitada
(por cantidad de escuelas articipantes estudiadas), ofrece un excelente enfoque
de cómo el contexto influye en la calidad educativa y lo importante que es
reconocer esta relación para así luchar contra la inequidad socioeconómica que
se da dentro de la educación a nivel global, y así poder encaminarnos hacia una
sociedad más justa y democrática.
Resumen
La investigación para este
artículo surgió en base a datos e información recopilada por la autora que
muestra que los contextos en desventaja socioeconómica afectan la organización
y la práctica educativa. Lo cual le dirigió a la tesis de que éstas están
directamente relacionadas con la calidad en la educación que las escuelas brindan
y que por lo tanto, el contexto en el que se desarrolla una escuela influye directamente
con la calidad educativa que ésta ofrece a sus estudiantes. No obstante, la
mayor parte de la agenda política para mejorar la calidad de escuelas en sectores
desventajados se basa en impulsar y dar apoyo al personal educativo hacia una
mejor gestión y prácticas educativas, y no toman en cuenta el entorno que rodea
(y condiciona) la escuela. De esta forma, Lupton estableció su investigación
mediante el estudio cualitativo de cuatro escuelas secundarias en diferentes áreas
de extrema desventaja socioeconómica en Inglaterra, con el fin de encontrar
convergencias en el impacto que el contexto de cada una tenía y compararlas con su nivel de calidad
educativa, para de esta forma poder defender su tesis (Lupton, 2005).
Es así que la autora dividió su
investigación en dos fases: determinar el contexto de cada escuela por medio de
entrevistas al personal, recolección y análisis de datos cuantitativos sobre el
nivel socioeconómico de su ubicación y un mapeo de los códigos postales de los
estudiantes; e investigar el impacto de cada contexto en la organización y la
práctica educativa por medio de entrevistas al personal, observaciones directas
y recolección de documentos de asistencia y logro académico estudiantil. Los
resultados de la primera fase fueron varios y se resumen en los siguientes: un
amplio rango de logro académico entre los estudiantes, un alto nivel de pobreza
material, un extenso número de estudiantes con dificultades emocionales y de
manejo de las mismas, baja asistencia escolar, baja participación familiar en
las escuelas, pocas oportunidades de crecimiento económico entre las familias, entre
otros. Todas estas cuestiones juntas,
conforman un ambiente de trabajo impredecible, en el cual la estructura
de los programas educativos (por buenos que sean) se ve afectada. Por otro
lado, los resultados de la segunda fase del estudio pueden ser resumidos en los
siguientes: dificultades en reclutamiento y retención de personal calificado; bajo
nivel de desempeño de profesores (no por no estar calificados ni bien
preparados, sino por sentimientos de decepción por cómo funcionan las
escuelas); falta de enfoque de los directivos de las escuelas en sus labores administrativos
a causa de intervenciones en otras áreas por falta de personal; y falta de
materiales, apoyo externo y procesos que estén adaptados al contexto de las
escuelas (Lupton, 2005).
Todo estos resultados llevaron a
la autora a la conclusión de que alcanzar una alta calidad educativa en
contextos de desventaja socioeconómica no es imposible, puesto que ninguna de
estas escuelas estaba acreditada en bajos términos de calidad a nivel nacional,
pero que lograrlo resulta mucho más complicado y frágil que en otros sectores
más aventajados socioeconómicamente hablando. Por lo cual, resulta evidente que
para alcanzar altos niveles de calidad educativa en estas circunstancias no
basta con que los gobiernos apliquen medidas institucionales internas que
busquen únicamente motivar y mejorar las habilidades del personal. Sino que éstas
deben ir mucho más allá de los límites físicos de la escuela y ser
fundamentadas en generar un cambio desde afuera: desde el contexto de la
escuela. Para lo cual la autora propone
dos alternativas: cambiar el contexto de las escuelas o proveerles de recursos
para mejorar su capacidad organizacional de responder y trabajar dentro de su
contexto. Siendo la segunda más factible que la primera si se tiene en cuenta
la realidad y el clima político que se vive actualmente (Lupton, 2005).
Crítica
Dentro de esta investigación se
pueden evidenciar algunas fortalezas. En primer lugar, que dentro de los
resultados no se le atribuye al contexto de una escuela como la única
explicación para el nivel de la calidad educativa de ésta. Sino que se refiere
al contexto como un factor clave para entender estos niveles y poder trabajar
desde éste para generar un verdadero cambio en la calidad educativa; más no
como el único (Lupton, 2005). Visión compartida con la UNESCO, puesto que esta
organización también considera al contexto como una de las dimensiones que se
deben tomar en cuenta al hablar de calidad en la educación (UNESCO, 2005). Así
también lo hace Pascual (2006) en su investigación sobre equidad e igualdad en
la educación española, cuando incluye a los factores ambientales o externos que
influyen en los estudiantes como parte de los factores que componen la desigualdad
de oportunidades que existen en la educación y desde las cuales se debe
trabajar.
No obstante, tal como se menciona en el
artículo, las políticas públicas que buscan mejorar la calidad educativa se
enfocan solamente en factores internos de cada escuela. Así como es el caso de
nuestro país, Ecuador. Puesto que las políticas que el Ministerio de Educación propone
para lograr una igualdad en la calidad educativa de las escuelas se basan
solamente en estándares de aprendizaje, de gestión escolar, de desempeño
profesional directivo, de desempeño profesional docente, y de infraestructura
escolar (Ministerio de Educación, 2017). Es decir, en ningún momento visibiliza
ni incluye estándares referentes al contexto en el que las escuelas se
desarrollan. Incluso, su principal objetivo para llegar a esta igualdad de
calidad es “orientar, apoyar y monitorear la gestión de los actores del sistema
educativo hacia su mejoramiento continuo” (Ministerio de Educación, 2017, parr.
8). Extracto en el cual se puede
evidenciar una vez más que solo se toma en cuenta a lo que sucede dentro de la
escuela y se excluye totalmente a su entorno. Asimismo, es una gran fortaleza el que
la autora reconozca que la posible alternativa de cambiar un contexto es bastante
complicado y muchas veces alejado de la viabilidad real que existe en ciertos
países. Razón por la cual también ofrece una segunda alternativa mucho más
cercana y factible para poner en práctica (Lupton, 2005). Lo cual genera en el
lector cierta seguridad de que un cambio desde el contexto no es una mera
idealización o utopía, sino algo que puede ser posible.
Sin embargo, dentro del artículo
no se exponen ejemplos ni recomendaciones de posibles políticas que puedan
efectuarse para ninguna de las dos posibles intervenciones. De igual manera, otra
debilidad del artículo es que no existe una explicación de cómo se seleccionó
la muestra para el estudio. Además que ésta
puede ser percibida como limitada por el número de participantes estudiados.
Asimismo, dentro de la investigación no se incluyen a escuelas en situaciones
de ventaja socioeconómica para compararlas con las escuelas estudiadas, y de
esta manera poder defender mejor los argumentos a favor de la tesis planteada.
Por último, se pudo haber mostrado tablas o gráficos que representen los
resultados de ambas fases del estudio y no únicamente el resumen de éstos. Puesto
que mientras más evidencia exista, mayor será la fuerza de las conclusiones
dentro de una investigación.
Conclusión
Después de esta revisión
crítica, puedo decir que estoy de acuerdo con la posición de la autora cuando
menciona que las políticas que buscan eliminar las brechas educativas entre los
sectores socioeconómicos más aventajados y los menos aventajados comúnmente se
basan en que la calidad que los diferencia es a causa de las escuelas mismas,
por lo que éstas podrían ser superadas por medio de intervenciones a nivel
escolar. Tal como se lo hace también en el Ecuador, como se expuso
anteriormente (Ministerio de Educación, 2017). Sin embargo, estas políticas no
tienen el éxito que se espera ya que se limitan en estos aspectos internos y
dejan a un lado el contexto en el cual las escuelas se desarrollan; factor
clave dentro de la calidad de la educación como se lo ha visto a lo largo de
esta crítica (Lupton, 2005; UNESCO, 2005). Asimismo, concuerdo con Lupton cuando
menciona que todos los estudiantes deben tener acceso a la misma calidad
educativa, y que esto es una parte importante de la justicia social dentro de
la educación (Lupton, 2005). Ya que como Tozer, Sense y Violas (2006) mencionan
en su libro, la escuela debe ser una institución que enseñe la aceptación y la
equidad sin criticidad del existente orden social, además de una vía para
corregir las disfunciones del modelo socioeconómico vigente.
Referencias:
Lupton, R. (2005). Social justice and school
improvement: improving the quality of schooling in the poorest
neighbourhoods. British Educational Research Journal, 31(5), 589-604.
Ministerio de Educación. (2017). Estándares de calidad educativa.
Recuperado el 26 de abril de 2017 de https://educacion.gob.ec/estandares/
Pascual, B. (2006). Calidad, equidad e indicadores en el sistema
educativo español. Revista de Educación
Pulso, 29(1), 43-58.
The University of Manchester. (2017). Prof Ruth
Lupton: Professor of Education. Recuperado el 26 de
abril de 2017 de https://www.research.manchester.ac.uk/portal/en/researchers/ruth-lupton(c6e5430d-3660-41b4-a227-2c95a25dc059).html
Tozer, S. E, Sense, G. & Violas, P. C. (2006). School
and society: Historical and contemporary perspectives. Nueva York: McGraw-Hill.
UNESCO. (2005). Understanding education quality. Recuperado el 25 de
abril de 2017 de http://www.unesco.org/education/gmr_download/chapter1.pdf
Comentarios
Publicar un comentario